La geometría posee algo divino

Eduardo Mac Entyre

 

 

 

   ¿Existe realmente el silencio? ¿Hay sonido en el universo? ¿Hay  algún punto del espacio en el que no escuchemos absolutamente nada?  No sólo la imposibilidad del silencio se vuelve cada vez más evidente, sino que el sonido se manifiesta de los modos más disímiles, modificando incluso la materia que encuentra a su paso.


   La cimática es la rama de la ciencia que estudia el modo en que las vibraciones acústicas transforman de forma visible la materia, cuyos  átomos, partículas y moléculas dan lugar a estructuras geométricas de increíble proporción y simetría. Todo a nuestro alrededor vibra, cambia y se mueve. La cimática, como el arte, permite revelar cosas que normalmente no veríamos, que nos pasan por alto, los patrones geométricos que surgen de cada uno de los ruidos y sonidos que nos rodean.


   La geometría no nos es ajena, forma parte de nuestra experiencia cotidiana. Constituye el  fundamento estructurante de una base simbólica extendida de forma universal y cuyas reminiscencias se vuelven infinitas. En el lenguaje las obras de Gustavo Daniel Ríos se desarrolla una gramática cuyos elementos esenciales son las tonalidades puras y las estructuras simétricas, que decantan en vibraciones visuales intensas.


   ¿Qué sucedería entonces si realizáramos el trabajo inverso? ¿Sí, enfrentándonos a las pinturas de Ríos, intentáramos desvelar el sonido oculto que poseen, asociado a los patrones geométricos propios de cada una de estas obras? ¿Qué sonidos emergerían de estas pequeñas composiciones visuales?


   Si los patrones que existen en la naturaleza no son más que las relaciones entre ondas sonoras, lo que vemos entonces en estas pinturas es, nada menos, que la materialización de los sonidos del universo.


Evelyn Márquez